Lviv, la hija más bella de Ucrania
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Lviv, la hija más bella de Ucrania

En el extremo más occidental de Ucrania, a tan sólo 70 kilómetros de la frontera con Polonia, se encuentra Lviv, una ciudad de unos 800.000 habitantes considerada como la capital cultural del país. Además de ser una de las ciudades más bonitas y turísticas de Ucrania, Lviv se diferencia de las demás grandes urbes ucranias por haber estado bajo el control del imperio austrohúngaro, lo que se traduce en una arquitectura al estilo de Europa central.

 

Viajar directamente desde España es complicado –sólo hay un vuelo semanal desde Madrid–, pero su cercanía con Cracovia (325 kilómetros), una ciudad a donde Ryanair ofrece vuelos desde Alicante, Barcelona, Girona, Gran Canaria, Madrid, Málaga, Palma, Sevilla, Tenerife y Valencia, hace mucho más factible el desplazamiento. Además, también hay vuelos directos a Kiev desde Madrid (Ukraine International e Iberia), Barcelona (Vueling e Iberia) y Palma de Mallorca (Ukraine International). Para aquellos interesados en conocer Ucrania es importante saber que este país no requiere visado de entrada para los ciudadanos de la Unión Europea, aunque sí pasaporte en vigor.

La zona más bonita de Lviv es, como en tantas otras ciudades, el centro histórico, declarado patrimonio de la humanidad en 1998. La herencia austrohúngara se traduce en un gran número de edificios de estilo barroco a lo largo de un casco urbano que conserva su topografía medieval. Sus calles son realmente agradables y hay multitud de cafés, restaurantes y tiendas que visitar, así como un gran bullicio de gente que compra, charla, come, bebe e incluso juega al ajedrez en la calle, formándose auténticos corrillos en torno a los veteranos jugadores.

En el mercadillo podemos encontrar todo tipo de antigüedades de la época soviética a un muy buen precio, así como souvenirs típicos ucranianos. Aquí también llama la atención la presencia trolebuses, una especie de autobús conectado a un tendido eléctrico, y de muchos Ladas, el coche más representativo de la industria automovilística soviética. El pasado comunista es muy palpable ya desde que se llega a la alborotada estación de tren, pero también en el triste museo de la Prisión de la calle Lontskoho.

En lo cultural, destacan el Museo Histórico y el Museo del Arsenal. Además, en lo religioso, en el centro de Lviv podemos encontrar ejemplos de casi todas las divisiones del cristianismo: la catedral de San Jorge (greco-catolicismo ucraniano), la basílica de la Asunción (catolicismo romano) la iglesia Dominicana (católica, aunque hoy la usa la iglesia greco-católica ucraniana), y hasta la curiosísima catedral Armenia, que sirve a la iglesia apostólica armenia. Para los amantes de las buenas vistas es recomendable subir hasta el alto del parque del Castillo, desde donde se puede observar toda la ciudad.

Pero si hay algo que realmente destaca en Lviv son los bajísimos precios. Uno puede alojarse en un hostal céntrico por unas 30 grivnas, lo que vienen a ser cuatro euros por noche. Del mismo modo, los restaurantes, tiendas, bares y museos son muy económicos, lo que hace de Lviv una verdadera ciudad low cost.